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El área sanitaria VI de Madrid es el paradigma de la anticoagulación insuficiente
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MADRID 6 JUL, 2017 .-  Pacientes y médicos comprendidos en el área sanitaria número VI de la Comunidad de Madrid han denunciado a los medios de comunicación que su responsable de inspección impide una anticoagulación adecuada para numerosos pacientes que la necesitan, por lo que se convierte en el “paradigma de la anticoagulación insuficiente”.

La segunda jornada sobre ‘El futuro del paciente anticoagulado‘ incluyó una charla coloquio sobre la realidad del estar anticoagulado hoy en día y las perspectivas que afectan a este tipo de pacientes. El encuentro contó con la colaboración de las farmacéuticas Daiichi SankyoBayer, Bristol-Myers Squibb (BMS), PfizerBoehringer Ingelheim, en una cita científica y divulgativa que fue organizada por la Sociedad Española de Neurología (SEN), la Fundación del Cerebro, el grupo de estudio de enfermedades cerebrovasculares de la SEN (GEECV) y la asociación Freno al Ictus.

Alianza entre pacientes y laboratorios

El presidente de la asociación Freno al Ictus, Julio Agredano Lozano, quiso transmitir un mensaje de unidad entre la industria y el movimiento asociativo de pacientes, dentro de un afán común por reducir los ictus en España.

Según esta asociación de pacientes, instituciones y ciudadanía deben tener presente que cada accidente cerebrovascular impide la llegada normal de sangre al cerebro, con un consiguiente daño neuronal a veces letal y en muchas ocasiones irreversible.

Agravios autonómicos

Cada ictus es, según Agredano, un drama personal, familiar y social que afecta a 130.000 personas nuevas cada año. Es decir, que una de cada seis personas del país están en riesgo de sufrir un ictus en algún momento de su vida. Algo especialmente preocupante, si se tiene en cuenta que el 80 por ciento de los referidos ictus son prevenibles mediante un diagnóstico precoz e intervenciones a tiempo, tal como recordó Agredano. También destacó el representante de Freno al Ictus las desigualdades que existen entre la anticoagulación que se realiza en unas comunidades autónomas frente a otras. Con gran contraste, por ejemplo, entre el 15 por ciento de anticoagulación con nuevas terapias de las Islas Baleares y el 46 por ciento de Cantabria, en un contexto en el que la media española es del 23 por ciento y, por tanto, está muy alejada del 43 por ciento de la media europea.

Así mismo, Agredano explicó que su asociación está en proceso de cambio de identidad corporativa, a través de un nuevo logo. Completó este y otros aspectos la coordinadora de Freno al Ictus, Raquel Alcalde, quien comentó lo acertado de haber elegido como lema “el futuro del paciente anticoagulado”, por la carga de incertidumbre que conlleva cada ictus, y sus secuelas para muchos pacientes y sus familiares.

Diecisiete causas de inequidad

El vocal de la junta directiva de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS), Carlos Mateos, moderó una primera mesa de debate, destinada a los pacientes de ictus y sus asociaciones.

El primero en hablar fue el presidente de la Asociación Madrileña de Pacientes Anticoagulados (AMAC)  y vocal de la Federación Española de Asociaciones de Anticoagulados (FEASAN), Juan Manuel Ortiz Carranza, quien estimó que siempre hay que dar la información vinculada al paciente y encontrar las vías de encuentro entre industria sanitaria, la comunidad de los profesionales sanitarios y las personas afectadas. Con esa vocación, afirmó que se busca mejorar la calidad de vida de las personas afectadas por ictus, y a que encuentren las respuesta que no les llega desde las esferas públicas.

Ortíz, que consideró que en España hay 17 “trincheras” con distintos enfoques sobre la anticoagulación, afirmó que ésta es una realidad compleja que redunda en una considerable falta de equidad en el acceso a las terapias y tratamientos.

Junto a eso, el presidente de AMAC destacó la urgencia de aumentar la educación sanitaria de los pacientes. Para enseñarles, por ejemplo, que hay personas valvurópatas que no podrán prescindir en toda su vida del Sintrom  (Antivitamina K) y que los tratamientos orales más modernos suponen importantes ventajas. Al igual que la fibrilación auricular no valvular implica el uso de tratamientos con anticoagulantes y antiagregantes. Fármacos que, según sus palabras, salen mucho más baratos al sistema sanitario que los 13.000 euros de media que cuesta cada ictus no evitado.

Algo pasa con el último IPT

Ortiz Carranza también pidió tiras reactivas y una completa monitorización de las personas que ya han sufrido su primer ictus. De la misma forma, incidió en los esfuerzos que hay que hacer para que las administraciones cumplan el último informe de posicionamiento terapéutico, o IPT, sobre anticoagulantes orales. Para ilustrarlo, el paciente explicó que la Comunidad de Madrid sólo lo cumplía en un 15 por ciento, y con grandes diferencias entre sus áreas sanitarias. Demonizó especialmente Ortiz al inspector que está al frente del área VI, por dejar sin tratamiento a un considerable número de pacientes, a los que no se les prescriben los nuevos anticoagulantes en contra del criterio de los médicos y del IPT.

Diferencias y gratitudes

De igual forma, Ortiz Carranza dibujó el abismo existente entre la anticoagulación que se practica en España, respecto a la del resto de países de la Unión Europea, y agradeció también el ponente las ayudas de la industria farmacéutica ya que, con su apoyo, permite la profesionalización de las asociaciones de pacientes, sin el cual estas no podrían mantener sus canales digitales de información y formación ni prácticamente pagar la cuenta del teléfono. Ortiz añadió que la industria también es fundamental para poder ofrecer formación a médicos y enfermeros comunitarios.

Estar anticoagulado es una “faena”

El presidente de la Asociación de Pacientes Coronarios (APACOR) y vocal de Cardioalianza, José Luis Jiménez Arana, destacó la necesidad de aglutinar el atomizado mundo asociativo, de manera que los pacientes puedan conocer todas las posibilidades que ofrece el sistema asistencial fundamentalmente público, pero también privado.

En opinión de Jiménez Arana, es esencial que los pacientes se involucren en su evolución vital. Como reclamación concreta, puso el ejemplo de todos los esfuerzos que fueron necesarios para hacer efectiva y útil la escuela de pacientes de la Comunidad de Madrid, como evidencia del trabajo de “mosca cojonera” que tienen que hacer las asociaciones.

Como representante de la primera hornada de la referida escuela de pacientes, sita en la universidad Rey Juan Carlos, el ponente se congratuló de saber que esta tendrá pronto su continuidad en la Universidad Europea de Madrid.

Jiménez Arana, que definió estar anticoagulado como una “putada”, común a un  millón de habitantes en España, advirtió que este número pronto subirá, ya que está aumentando el número de diagnósticos. De forma que aumentarán exponencialmente los gastos sanitarios derivados de no poder contar con una buena prevención en la que los ACOD son una parte muy importante.

En otro aspecto, el paciente y representante de pacientes consideró obligatorio que los adelantos farmacológicos y técnicos sean rápidamente difundidos para que puedan ser reclamados por parte de la ciudadanía afectada.

Hacer de “avispillas”

La presidenta de la Asociación Madrileña de Ictus (ICAM), Teresa Torrente López, amplió lo dicho por Ortiz, al asegurar que no sólo es necesario formar e informar a los pacientes directamente afectados, sino también a sus familiares, de cara a evitar recaídas. Como principio motor de las asociaciones como la suya, consideró que hay que hacer de “avispillas” para sacar a pacientes, médicos y administraciones de las áreas de confort en las que suelen estar instalados. Este es el primer paso, según razonó, para encauzar el caos general en el que cae el paciente que sufre su primer ictus, dada la falta de “armonía” que existe en el acceso a los recursos.

Alarma por las arritmias

El secretario general de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), el doctor Ignacio Fernández Lozano, ratificó lo expresado anteriormente sobre el área sanitaria seis de la CAM, a lo que añadió que hay situaciones que sobrepasan algunos  límites deontológicos, y que hay algunos médicos y responsables que, si España fuera el Reino Unido, ya estarían alejados de la profesión.

El también responsable de la Unidad de arritmias del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda (Madrid), explicó a Acta Sanitaria que las arritmias son especialmente peligrosas, porque están implicadas en la creación de trombos en las cavidades auriculares que, preferentemente, viajan al cerebro por el sentido anatómico de la circulación sanguínea, con grave riesgo de ocluir alguna arteria que, por pequeña que sea, cause importantes estragos en ese órgano.

La lenta nave de la sanidad

Fernández Lozano exculpó parcialmente a sus colegas, los cardiólogos, porque sólo hacen prevención primaria a la hora de evitar el ictus. Este argumento no le impidió alabar el gran papel desempeñado por la SEN en anticoagulación, frente a los escasos avances conseguidos por la SEC en ese terreno, a pesar de su gran potencia formadora y divulgativa.

En relación con el IPT del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, el facultativo consideró inaceptable que saliera en su última versión el pasado mes de diciembre de 2016, con un grave retraso de motivación política y frustando todas las expectativas de cardiólogos, neurólogos y otros especialistas. Lo que sin duda fue para Fernández Lozano un doloroso ejemplo de lo muy difícil que resulta mover el rumbo del pesado “transatlántico” que es la Sanidad española.

Probablemente por encontrar cierto determinismo secular en la dificultad de la sociedad española para organizarse en asociaciones, Fernández Lozano puso el ejemplo del movimiento asociativo británico de pacientes, el cual consiguió mediante presiones sociales mejorar la atención cardiovascular en el Reino Unido.

Fibrilación auricular desatendida

El jefe del servicio de neurología del Hospital Ramón y Cajal, el doctor Jaime Masjuan Vallejo, denunció que al mismo tiempo que hay fármacos caros que no encuentran barreras de financiación y acceso, esto no ocurre con los tratamientos que pueden evitar la fibrilación auricular, a pesar de ser la primera causa de ictus. En ese sentido, valoró el especialista que muchos pacientes se sienten postergados frente a otras personas que reciben tratamientos con menos trabas para la esclerosis múltiple o la hepatitis C, por citar solo dos ejemplos.

En el tema educacional y formativo, Masjuan afirmó que hay profesionales que no enseñan y pacientes que no aprenden, lo que redunda en que muchos cursillos y protocolos resultan inútiles. Algo que se resolvería, en su opinión, universalizando un breve cuestionario que recoja el estado del riñón del paciente, su peso, su edad y su historial de problemas médicos previos.

Sin embargo, lamentó el neurólogo que los especialistas solo vean a cada paciente con ictus previo una vez al año. Esto motiva, según su razonamiento, que solamente haya una prevención seria después del segundo ictus, cuando ya un tercio de la población afectada está riesgo de fallecimiento.

Medicamentos sobradamente probados

La jefa del Servicio de Hematología y Hemoterapia del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz (HUFJD), la doctora Pilar Llamas Sillero, garantizó que los anticoagulantes orales (ACOD) han demostrado su superioridad en eficacia frente a las terapias intravenosas de tipo antivitamina k , como sintrom o warfarina, por ser los primeros unos tratamientos que dejan sin control anticoagulador a un porcentaje importante de pacientes.

Lamentó Llamas Sillero que España vaya muy rezagada en anticoagulación respecto a Italia, Francia o Portugal. Como una causa de ello, señaló que el IPT no se cumple en su integridad y que los médicos no se sienten siempre respaldados a la hora de prescribir con alguna discrecionalidad los anticoagulantes orales.

La hematóloga también detectó una falta de información bastante generalizada sobre el uso de anticoagulantes orales directos en pacientes, probablemente, por ausencia de registros disponibles sobre la cuestión. Por lo que, desde su especialidad reclamó, como ejemplo, tener más datos sobre la concentración de estos fármacos en sangre.

Fuente: http://www.actasanitaria.com/area-sanitaria-vi-madrid-paradigma-la-anticoagulacion-insuficiente/

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